La sierra de Tramuntana ocupa alrededor de una tercera parte de la superficie de Mallorca y es una sucesión de montañas escarpadas y valles fértiles y apacibles. El litoral comienza y termina en dos enclaves únicos: la isla Dragonera y el cabo Formentor.

Tiene algo más de 1.000 km2 y la forman varias alineaciones de cumbres en dirección SO-NE. Su gran riqueza natural y valor medioambiental hacen que sea objeto de un proyecto ahora en estudio que pretende ampliar su protección y declarar a la Serra de Tramuntana parque natural.

Las montañas son las principales protagonistas, con cimas que superan los 1.000 m entre Valldemossa y Escorca. Algunos ejemplos son el Puig de Massanella (1.367 m) o, el Puig Major de Son Torrella (1.445 m). La sierra transcurre por un total de 19 municipios y en su recorrido tiene distintas configuraciones, desde crestas de tres olas sucesivas con valles discontinuos y escalonados, comunicados entre sí por barrancos, a montañas escarpadas con vaguadas fértiles, como en Sóller, Andratx o Pollença.

Reserva hídrica de Mallorca
Su formación geológica, dominada por rocas calcáreas, convierte a esta sierra en la principal reserva hídrica de Mallorca. En cuanto a la vegetación, el encinar ocupa la parte baja de las montañas. De entre la fauna destacan las aves, muy especialmente la figura majestuosa del voltor negre (buitre negro), y es frecuente la presencia de la cabra, uno de los pocos mamíferos que han sobrevivido.

La costa está salpicada de torres y faros, construcciones de gran valor histórico. Entre las primeras destacan la de sa Calobra, la torre Picada, sa Pedrissa o la torre de sa Mola entre otras. Los faros más interesantes son los de Formentor, el de la Creu (en el puerto de Sóller) así como los dos existentes en la isla de Dragonera.

Uno de los principales valores de esta sierra es el paisaje. Existen varios miradores y puntos desde donde las vistas son espléndidas, como Ses Tres Creus, en Sóller, donde la panorámica es fantástica.

La Serra de Tramuntana abarca 19 municipios de Mallorca y discurre paralelamente a la costa noreste de la isla, desde Andratx y Calvià, al sur, a Pollença, en el norte.

La descripción del contexto físico y natural en el que se ha desarrollado el paisaje cultural de la Serra de Tramuntana es el primer paso para poder comprender los factores naturales que han condicionado el desarrollo social y económico de los pueblos y habitantes de la Serra de Tramuntana.

Los elementos físicos fundamentales de la Serra son los siguientes:

1. Un relieve abrupto, con un gradiente altitudinal hasta los 1.450 metros de altura, muy próximo al mar, formado por rocas calcáreas de gran dureza y sobre las cuales se despliega un modelado cárstico con torrentes, cañones y otras morfologías cársticas, más un sistema de fuentes y acuíferos con un régimen hídrico mediterráneo.
2. Un clima marcado por la mediterraneidad, caracterizado por veranos secos y cálidos y los inviernos suaves, con un régimen de precipitaciones irregulares con una punta destacada en octubre, además de un gradiente pluviométrico entre una zona central más húmeda y unos extremos más áridos.
3. Una vegetación de bosque mediterráneo en el que aparece el encinar (Quercion ilicis) como comunidad vegetal climàcica, sustituida en las zonas menos húmedas por una maquia de acebuche (Oleo ceratonion) termófila y muy corriente en todo el Mediterráneo, que coloniza aquellos espacios donde el encinar se ha degradado. El pino carrasco (Pinus halepensis) aparece como una especie individualizada muy abundante, ligada a la maquia.
4. Una fauna silvestre abundante en endemismos y marcada por la doble insularidad que supone la presencia de una región biogeográfica montañosa relativamente aislada del resto del territorio de Mallorca, dentro de un espacio insular.

La Serra de Tramuntana es una de las zonas menos afectadas por la actividad humana reciente en la isla de Mallorca, lo que ha permitido la supervivencia de muchas especies muy amenazadas en el resto del territorio. El relieve abrupto y las variedades de flora presentes han propiciado fenómenos muy peculiares de radiaciones evolutivas que han resultado en una diversificación de grupos que cuentan con numerosas especies endémicas.

Este hecho es también cierto como consecuencia de la doble insularidad que representa la Serra, por el hecho de constituir una cordillera dentro de una isla, lo que redunda en una abundancia relativa de endemismos. Como ejemplo cabe señalar el caso de los invertebrados cavernícolas, que cuentan con un total de 125 especies en Mallorca, de las cuales 94 se encuentran en cavidades de la Serra de Tramuntana y con 31 de ellas correspondientes a especies endémicas.

Otros grupos faunísticos importantes en la Serra son los invertebrados endémicos superficiales, entre los que podemos destacar dentro de la fauna no voladora, la Timarcha balearica, y los vertebrados que tienen sus mejores representantes en la fauna más sensible y amenazada de las Baleares como son el águila pescadora (Pandion haliateus), el buitre negro (Aegypius monachus) o el sapillo balear (Alytes muletensis), pequeño anfibio endémico muy amenazado como consecuencia de la fragilidad de sus hábitats, las pequeñas acumulaciones temporales de agua situadas en el corazón los cañones cársticos de la Serra de Tramuntana.

La forma en que cada sociedad habita el territorio, lo trabaja, lo rememora, lo conoce, lo representa y lo narra refleja su percepción emocional del paisaje. La Serra de Tramuntana es singularmente rica en expresiones culturales, que evocan un amplio y complejo pasado y también lo es en expresiones artísticas, pictóricas y literarias contemporáneas que reflejan sus valores paisajísticos y definen la singularidad de las formas de vida de este territorio. También las numerosas leyendas y narraciones relativas a la Serra de Tramuntana constituyen una síntesis de la sabiduría popular y el carácter de un pueblo, un patrimonio intangible de gran valor en el que se encuentran las claves que permiten descifrar una cultura antigua y única.